Olha
Cómo cuidar tus joyas de flores
Tres cosas las estropean: el perfume, el agua caliente y guardarlas en un montón. Las tres se evitan en diez segundos.
La regla más importante es la más fácil: la joya se pone la última y se quita la primera. Después del perfume, después de la laca, después de la crema.
El alcohol de los perfumes y los disolventes de la laca atacan la superficie de la arcilla y le quitan el brillo. No la rompen, la apagan, y no hay forma de devolverle el aspecto original.
El agua no le hace nada si es fría y breve, pero el agua caliente prolongada sí: la ducha, la sauna, el lavavajillas. Y el cloro de la piscina ataca los adhesivos y los enganches metálicos antes que a la flor.
Para guardarlas, lo único que importa es que no se rocen entre sí. Una bolsita de tela por pieza, o los compartimentos de un joyero. En un montón dentro de una caja, los pétalos se despuntan solos.
Y si se ensucia: un paño suave apenas humedecido, sin jabón, y secar en el momento.




