Olha
Por qué ninguna pieza es exactamente igual a otra
No es una frase de marketing. Explico qué cambia entre una pieza y la siguiente, y por qué no puedo evitarlo.
Cada flor se enrolla a mano desde el centro. Estiro un óvalo de arcilla, lo afino con el dedo hasta dejarlo casi translúcido en el borde, y lo voy cerrando alrededor del anterior. Una rosa mediana lleva entre nueve y catorce pétalos.
Entre nueve y catorce, no doce exactos. Depende de lo fina que salga la lámina ese día, de la temperatura de la habitación y de cuánto haya trabajado la masa. Con la mano más caliente la arcilla se estira más y hacen falta menos pétalos para el mismo tamaño.
El color también se mueve. Mezclo los tonos a ojo a partir de bloques base, y dos lotes del mismo rosa nunca son idénticos. Se parecen mucho; iguales, no.
Podría estandarizarlo con moldes de silicona. Saldrían todas iguales y tardaría una cuarta parte. También dejarían de tener el borde irregular que hace que parezcan flores y no piezas de plástico.
Así que cuando digo que tu pieza no la lleva nadie más, no es una forma de hablar. Es que no sabría repetirla.




